lunes, 22 de noviembre de 2010

Berrinche


Rueda de un lado a otro lleno de ira, patalea, gruñe, llora, se agita. Grita. La madre lo observa, se inclina y le susurra ¡No! El pequeño desconoce que éste será el menos doloroso de toda su vida.

Marathónica Mar de Ajó 2010


Con el escritor Hugo Mujica. ¡Un lujo!

Marathónica Mar de Ajó 2010


Compartiendo un taller con Eliane Bösch y Elisa García Bösch

Marathónica Mar de Ajó 2010


Maravilloso encuentro de escritores en Mar de Ajó.

En esta foto Cecilia Cavadini, Gustavo Tisocco, Gladys Acha, Víctor Clementi, Luis Escobar, Rocío Pereyra, Sergio Soler y yo.

domingo, 17 de octubre de 2010

Pronombres


Soy feliz,
porque de día te sueño
y de noche
al cerrar los ojos, te tengo.
Sin reservas, con el alma.
Te amo en primera persona
con estacas clavadas
entre los pliegues de mis ansias.
Te sueño despierta
y en las noches, te hago el amor
en sueños hechos realidades
Te beso...
Abro los ojos y
vislumbro las luces de la madrugada.
No estás, en segunda persona.
Te busco y de pronto,
despierta comienzo a soñarte
en primera persona.
Y soy rehén y víctima
de mis propias alucinaciones
¿Qué importa? Si soy feliz.
De día te sueño,
de noche te vivo...
En tercera persona.

sábado, 4 de septiembre de 2010

La muñeca rota


Fiera demandante
¿amas?
Amor traducido en furia
¡Sangre! en ebullición desborda tu ojos.

Humor carmesí surcando

el rostro femenil

delineando angustias.
Prisionero de un delirio
atacas sin piedad.
¡Caricias mortales!
Mutan en odio lo que fuera amor
La muñeca de porcelana se quiebra

La abandonas en un rincón.
Sus ojos vacíos
nada reclaman.

jueves, 26 de agosto de 2010

No puedes sufrir


Si vas gritar por tu dolor,
hazlo en silencio
no abrumes
el descanso de aquel que amas.
No puedes sufrir.
Llora sin lágrimas,
recoge tus pedazos
con una sonrisa en los labios.
Él es tu Dios. Vive para él.
Tú...
tú ya no existes.

viernes, 6 de agosto de 2010

Llanto

El peregrinar de esa lágrima
concluyó en el hueco de mis manos.
Tributo pagado por furtivas ilusiones
llovidas a tu alma, entre relámpagos de pasión.
Su humedad se consume
pero un estigma salobre
habitará para siempre
en la palma de mi corazón.

miércoles, 28 de julio de 2010

Su único amigo



Patricia no podía vivir sin él. Sabía que no era perfecto pero al menos, nunca la dejaba sola. Siempre estaba a su lado, aún en los momentos más difíciles. Cuando su padre murió, él fue quien la contuvo y la ayudó a superar esa crisis.

Su familia, sus amigos y muchas personas que apenas conocía, le decían que él no le convenía, que no era bueno, al contrario. Era famoso por su maldad.

Patricia sabía esto, y no estaba con él por rebeldía, sencillamente era su mejor amigo y no podía dejarlo. Sentía que abandonándolo estaría traicionando su amistad. Todo continuó así. La vida continuó. Ella no se separó de él y los demás fingieron que todo estaba bien, pero no era así.

Muy pronto iban a ser sorprendidos por la mala noticia, estaba en el diario matutino. Él era un criminal. Había un grupo de personas que decían poder probarlo. Hubo un juicio, testigos a favor y en contra. El juez sospechosamente, opinó que las pruebas no eran suficientes y desestimó los cargos.

Fue un duro golpe para aquellos que lo sabían culpable y que habían trabajado tanto en busca de una sentencia. Esto afectó especialmente a la familia de Patricia, que durante el juicio casi presentía, la próxima ruptura entre ellos, lo que obviamente no ocurrió.

Luego de un tiempo, la joven comenzó a desmejorar, todos estaban convencidos de que él la esta envenenando, matándola de a poco, como había hecho antes. Pero... ¿Qué podían hacer?

Patricia no aceptó jamás los comentarios adversos, prefería estar con él a pesar de todo. Inevitablemente llegó el día en que tuvo que ser hospitalizada, los médicos la alejaron de él. Le prohibieron la entrada a la sala. La familia de Patricia estaba sumamente agradecida.

Lamentablemente nada se podía hacer por ella, el daño era concluyente. El veneno era lento, pero eficaz. Su madre, cumpliendo con su última voluntad, la sentó en una silla de ruedas, y la llevó hasta un patio interno del hospital. Allí la dejó a solas con él. Fue su decisión. Si debía morir quería hacerlo con su único amigo

Patricia le habló dulcemente, le confesó que sabía que él era el culpable de su malestar. Lo perdonó, pues se sentía cómplice ya que, sabiendo el peligro que corría a su lado, prefirió no dejarlo jamás. Llegado ese instante, sus ojos se cerraron, su corazón se detuvo y él, su verdugo, rodó de entre sus dedos aún encendido.

Fue consumiéndose poco a poco... Y se extinguió, como la vida de
Patricia.

viernes, 9 de julio de 2010

La estrella

El Pulga despertó como cada mañana con el sonido de las ruedas del tren sobre el puente. Parpadeó y giró la cabeza buscando a María. De pronto, recordó que ella ya no estaba allí. Nunca más estaría. La vida le había ganado la partida. Los médicos dijeron que fue sobredosis. Él sabía la realidad, ella sólo se dejó ir porque estaba cansada de tanta miseria.

¡María! Ella había sido su compañera los últimos años. Ambos habían luchado juntos contra el destino conscientes de su (auto adquirida) marginalidad (habían huido cada uno por su lado, ella del desamor, él al morir su madre). Lo único bueno que hizo la vida fue unirlos: él la defendía del Sapo y su pandilla, y ella curaba sus heridas cuando ellos lo fajaban.

¡María!

El Pulga esperaba que su vieja tuviera razón. ¡La pobre siempre le hablaba de Dios y de que había un cielo al que iban los buenos! Si no se equivocaba, María y ella misma estarían allí, en ese cielo. Se acercó al café del Tano (piola el viejo, a veces les regalaba alguna vianda) pero no quiso molestarlo, así que fue directo al contenedor de la basura, buscó, re buscó y halló un pan rancio; no era un banquete pero, alcanzaba para mitigar su hambre. Ahora podía pensar con más claridad.

¿Qué haría sin María? Ella lo había mantenido lejos de las malas compañías, no lo dejaba “delinquir” (¡Qué palabrita!). Por eso el Sapo no la quería. Pero ahora estaba solo y “vulnerable” (¡Otra! ¡Cuántas palabras le había enseñado María! ¡Hasta le enseñó a leer!).

El pardo José lo vio de lejos y se le acercó, le tendió una bolsa con estampitas y le dio un enorme empujón
- Apurate Pulga que llegas tarde a laburar -
- Es que ayer... se murió la María -
- Sí, sí ya me enteré. Andá a laburar. ¡Rapidito!-

El Pulga pateó una lata imaginaria y corrió a la parada del colectivo, se trepó de un salto y empezó su tarea. Las horas pasaron y casi sin darse cuenta terminó de vender las estampitas. Regresaba a ver al Pardo cuando se encontró con el Sapo.
- Pulga te necesito, hoy vamos a hacer una grande y nos falta uno. -
- Mirá Sapo, vos sabés que yo no me meto en esas cosas. -
- Pulguita, no te olvidés que ya no tenés a la María que te cuide, loco. -
- ... ¿? -
- Este laburito es sencillo pendejo. Entramos fierro en mano, nos alzamos con la guita y volamos. Re fácil. -
- ¡Humm!, no sé -
- No seas cagón Pulga. ¡Dale! Sólo esta vez que nos falta uno, después no te jodemos más. ¿Nos vemos en la villa a la cheno? -
- ¡Humm! Ok Sapo, sólo esta vez -

Anochecía, el grupo caminaba ocultándose en las sombras. De pronto pelaron los fierros y encararon, para asombro del Pulga, hacia el bar del Tano. El muchacho trató de convencer al Sapo, que al Tano, no. El Tano es un buen tipo, a veces regala sándwiches a los pibes de la lleca. Pero el Sapo no se dejó convencer. El Pulga alzó los ojos al cielo, a ese cielo lleno de estrellas ¿Qué podía hacer? Él era tan sólo un chico y el Sapo ya se había cargado a varios. Se sentía impotente, había llegado hasta allí, no podía echarse atrás, pero...

Ya estaban adentro, el Tano se quedó helado al verlos. Miró al Pulga a los ojos, él bajó la mirada. No podía... No debía... Pensó en María y en su viejita. Su corazón latía cada vez más rápido, sentía algo correr por sus mejillas ¿lloraba? No, no. Sudaba ¿Sería miedo? Quizás, pero miedo a qué. ¿A morir? Todo pasó tan rápido. El Sapo dio un culatazo al Tano y la hija de éste sin poder controlarse empezó a gritar. Era un alarido que helaba la sangre. El Sapo le ordenó callarse, pero ella estaba muy alterada. El Pulga apenas en un instante se dio cuenta de que el Sapo, con increíble sangre fría, apuntaba el arma a la cabeza de la pequeña y se abalanzó furioso al espacio entre la niña y el arma.

El estallido y el dolor fueron instantáneos. Todos estaban estáticos; fue un segundo que duró una eternidad, momento que aprovechó el Tano para sacar un arma de entre sus ropas. Disparó al aire, ¡hasta con los malos era bueno el Tano! El Sapo y su pandilla huyeron del lugar dejando al Pulga en un charco de sangre. El Tano miró a su hija y lleno de agradecimiento tomó al Pulga en sus brazos y le sonrió. Sus ojos estaban luminosos como luceros, derramaba un torrente de lágrimas sobre el rostro del muchacho.
- ¿Fue bueno lo que hice Tano? -
- Si muchacho, fue muy bueno -
- ¿Te parece que voy a ir al cielo? -
- Ya viene la ambulancia, aguantá -
- Pero, si muero ¿voy a ir al cielo como dijo mamá? -
- Tu mamá debe estar muy orgullosa de vos y claro que vas a ir cielo -

El Pulga sonrió como nunca antes lo había hecho. Pensó en su mamá y en la dulce María, miró por la ventana hacia el cielo y creyó verlas brillando en él. Sintió que se habían acabado todas las miserias de este mundo tan cruel, cerró los ojos.

y finalmente fue una estrella

lunes, 31 de mayo de 2010

Triste


Para el niño significa mucho, pronto nota cómo sus sueños terminan, las luces se apagan, los sonidos se acallan, él baja la mirada con tristeza y ve sólo dos palabras... Game over.

jueves, 20 de mayo de 2010

¡PATÉTICO PINTOR!


Piensen, por poca plata pobre pintor popular, pero prestigioso, pinta patéticos paisajes para pequeñas postales (para perversos primates), pero privadamente persigue perfeccionarse.

Parece pasivo pero pelea por progresar, posee personalidad. Presiente prestigio..., postergados premios, prepara pinturas para posible pinacoteca... ¿promesa? –“Pronto podrá pintar para prestigiosa presentación” – pero..., posee pésimas posibilidades.

Prosigue plasmando pobres pinturas, pájaros, papagayos, parajes profanos, praderas, parcelas primaverales ¡Parques provinciales! para poder permutar por plata, pocos pesos para papas, pan, panchos, puerros, palmitos, pasteles, panqueques ¿Pepsi? pues precisa proteínas para prevenir padeceres.

Pero paralelamente profesa pueril pasión por Picasso (¡Perdurable paladín! ¡Pincel perpetuo!). Piensa, persevera, persiste; pero pútridas pústulas psicológicas precarizan profundamente, parten parietales, producen parálisis. ¡Ponzoña! ¡Peste!, permutan personalidad por pena, posible paranoia persecutoria. Pandemonium

Permítese proferir plegarias para pedir perdón, por parásito, por perverso, por pusilánime, por pacato, por papanatas..., por poner pigmentos policromáticos patinados para pérfidas postales, ¡Puras patrañas! ¡Paupérrimo patrimonio! pide... ¿piedad? Paciencia... Pronto podrá, párpados pesados, profundas pupilas... Piensa.

Paga precio plus, presionado por padecer pobreza, pero... posee proyectos, paleta plagada por pardos, púrpuras, pálidos pasteles, plomizos, plateados, profundos punzó; peleará... pues posee pabilo prendido profundamente. Perseverará.

Pugnará por permutar pésimo panorama por poder parir prodigios pictóricos. Posteriormente, primaran pensamientos. Paulatinamente, peldaño por peldaño procurará pretendido pedestal, poseerá pináculos presagiados, principalmente Paris. Potestad. ¡Paz!

Paradójicamente pérfida parca pegará puñalada, precipitará partida. ¡Panteón! Pastor protestante predica, positivas palabras, prudente panegírico. ¡Percibirá póstumos premios! Podrá perecer plácidamente.

Periódico popular publica: “Profundo pesar por pronta partida...,” prosigue parlamento... posteriores párrafos publicitan por pantagruélicos precios: pintorescas postales pintadas por prestigioso pintor.

¡Pardiez!

viernes, 14 de mayo de 2010

Vida



Golpean a la puerta...
¿quién? - La vida -
¿QUIÉN? - El tiempo -
¿QUIÉN? - La muerte -

domingo, 9 de mayo de 2010

¡Qué desilusión!


Despertó de un merecido descanso, sólo quería comprobar si las personas que dejó a cargo habían cumplido su cometido. - ¡Qué desilusión! - pensó. -¡Con lo que me costó llevar a cabo esta obra! -. Dios sacudió la cabeza y fue a reclamar su lugar.

lunes, 3 de mayo de 2010

Vida - Muerte


Plácida mañana, fulgurante sol, los caminantes gozosos por el bosque. Pequeñas gotas de rocío, aves canoras de brillantes plumajes, ardillas juguetonas; mi mirada extasiada.

El agua del río a la temperatura exacta, traviesos jóvenes con fugaces chispas de inocencia en los ojos y pícaras miradas, pescadores en pequeños botes rebosantes de peces (ahora pescados). La sonrisa en mis labios.

Una joven pareja, un mullido césped, labios sobre labios, con entorno inexistente. Paz. Armonía.

Yo, ¡La vida!

De pronto un extraño sonido. ¡Ojos asombrados! Pájaros alborotados. Silencio roto. Explosión, fuego... Alaridos, sollozos..., cuerpos consumidos, árboles ardientes. Letras sueltas en un cartel quemado. HIROSHIMA.

Yo, ¡La muerte!

lunes, 26 de abril de 2010

Horóscopo




Leyó el horóscopo:

SAGITARIO: Alguien que te ama mucho, te reclamará algo que no te pertenece y deberás dárselo.

Perplejo pensó, pero... no, no tenía nada ajeno. En ese momento Dios reclamó su alma.

viernes, 23 de abril de 2010

PECADO MORTAL



¡No podía parar de correr, ni pensar en detenerse! Sentía los latidos de su corazón en sus sienes palpitantes. Su respiración cada vez más agitada, sus ansias de gritar ahogadas en la garganta.

Los pensamientos se agolpaban en su mente. ¿Qué haría?, ¿confesaría su pecado? Era un niño, pero comprendía que había robado.

- Robar es malo - decía mamá. - ¡No robarás! – decían en la Iglesia.
- Robar es pecado - .

¡Dios! ¡Qué cansado estaba!, se detuvo y trató de ordenar sus ideas, - ella..., ella también era culpable-. Él no lo hubiera hecho si ella no hubiese estado allí, incitándolo, provocándolo. Si... él era culpable, pero ella también lo era.

Tomó una decisión, confesaría su pecado, pero ella debería asumir su culpa. Él jamás había robado antes, ésta era su primera vez y él, él no sería condenado por robar...

Tan solo un beso.

domingo, 18 de abril de 2010

DOS SOLES


El niño sostenía la mano de su madre. ¡Era tan inmenso el silencio!, movía su cabeza a derecha e izquierda sin parar, sus ojos muy abiertos, las lágrimas surcaban sus mejillas pétreas de temor, sus labios temblaban.

El golpe había sido rápido, certero, no se oyó ni un gemido. El niño seguía tomando la mano de su madre, pero ahora movía la cabeza en otra dirección y dirigía sus ojos hacia lo alto... Él no comprendía. Vio dos soles en la noche y se atemorizó aun más, cayó de rodillas, eso quebró el silencio.

Los ojos de la madre parpadearon en el cielo, mientras el pequeño abrazaba su cuerpo sin vida.

sábado, 10 de abril de 2010

Sentidos




Parece mentira que ya no pueda percibir la luz que irradiaba. Recuerdo que debía bajar la mirada para no enceguecer, mis ojos lagrimeaban sin razón y mis pupilas, contrariamente a lo que suele ocurrir, se dilataban ante su luminosidad.

Es increíble que hoy, al tenerlo cerca y cerrar los ojos, no posea esa sensación que aún recuerdo. ¡Su perfume! Que no llegaba a mí como cualquier aroma, simplemente inspirando, sino que parecía ingresar por cada poro de mi piel. Cientos, miles, millones de microscópicas fosas nasales sólo percibiéndolo. Mi cuerpo entero se estremecía.

¡Sus besos! Aún puedo saborear la miel que manaba de sus labios. Su lengua... La mía. Era como estar muriendo de sed y de pronto morder una pera madura que, simplemente se deshace en la boca, llevando a nuestro interior un torrente de placer. ¡Sublime!

Todavía puedo oír los susurros de su corazón hablando al mío en la intimidad de nuestro cuarto. Sonidos, caricias, piel con piel, humedad, regocijo; y sin embargo, abro los ojos, lo veo y todo desaparece.

Todos mis sentidos se enfocan en algo más profundo, capaz de anular mis sentimientos...

¡Qué poderosa es la traición!

viernes, 2 de abril de 2010

Extraño

Era extraño, presentía su propia idiotez
y lo idiotizaba su presentimiento.
Desconocía cual era la causa
que causaba el desconocimiento

Caminaba perplejo, o tal vez
lo que hacía era perplejear el camino.
Destinaba su tiempo a recorrer el sendero
y ¿por qué no? sendereba en el tiempo su destino.

No comprendía de la vida la razón
ni tampoco razonaba acerca de sus incomprensiones.
Disfrutaba las mieles de la pasión
y otras veces se enmielaba en el disfrute de los corazones.

Vivía cuasi feliz dentro de sus carencias
mientras, carecía de felicidad por vivencias presentes
Y así se ausentó un día de nuestra presencia
y presenciamos como se transformó en ausente.

lunes, 29 de marzo de 2010

Amor posible.

Mis
labios se
silencian, mis letras
gritan tu nombre. Sueños
y deseos que en mi piel se
esconden. Se equivocan los que
dicen que eres mi amor imposible
Mi corazón no yerra, no. No te hace
imposible el que no me ames. Ya que
puedo adorarte de noche y de día, respirar
tu aire y ver tu sonrisa. Que la misma luna vele
nuestros sueños, nadie puede quitarme todos mis
recuerdos. Ni el sonido de tu voz o algún roce de tu
cuerpo que los aromas que hueles sean los mismos que
aspiro, que mi corazón y el tuyo compartan el mismo ritmo,
que el sol que nos abriga nos halle en el mismo estío, que transites
el camino que también yo transito, que la lluvia que nos moja ascendiera
del mismo río, que en otoño entre las hojas nuestras sombras, hagan
nido. Que el mismo viento despeine tus cabellos
y los míos. Las estrellas que tú cuentas
son las mismas que yo cuento,
y las olas de tu mar son las
mismas que yo enfrento. Mis
mareas y las tuyas no tienen
diferencia y mis pies detrás de
ti, caminan sobre tus huellas
No importa que no me ames
posible es nuestra pasión
Tú, sólo sigue viviendo...
que el amor, lo pongo yo
.

miércoles, 24 de marzo de 2010

El hijo que no fue

Marcos estaba inquieto, algo presentía. A pesar de lo protegido de su mundo sabía cuando las cosas no estaban bien. Alicia, su mamá, a pesar de los difíciles momentos que estaban pasando junto con su esposo, acariciaba amorosamente su vientre, para que el pequeño Marcos no se sintiera nervioso.

Aun cuando sus ojos estaban vendados la luz de su corazón la iluminaba y ella sacaba fuerzas para hablarle a Marcos con dulzura, le hablaba de las cosas bellas que lo rodearían, de ese mundo por el cual ella y Juan estaban luchando.

¡Juan! Su otra mitad, su único amor.

Ella le contaba a Marcos que su papá era un gran hombre, muy inteligente sumamente trabajador y que como ella soñaba con poder algún día comprar una casa y allí vivir los tres y todos los hijos que tuvieran, porque pensaban darle más hermanos a Marquitos.

Así pasaba las horas Alicia, intentando no pensar en cosas malas, tratando de no llorar y de que Marcos sepa del amor de sus padres. Cada vez que la puerta se abría su corazón se aceleraba, Marcos lo notaba, él se agitaba también.

Gritos, golpes, insultos, llanto… siempre era igual. Por último gemidos y ruegos se oían a lo lejos. La tortura para obligar a confesar lo inconfesable; para que no mientan. No lo hacían, morían jurando que hablaban con verdad, y así era.

Cuando se llevaron a Juan, Alicia supo que ya no regresaría y lloró amargamente. Marcos increíblemente también lo hizo aunque él no lo supiera, sufrió por su padre tanto como su madre, pero nada podían hacer ninguno de los dos.

Tantas emociones aceleraron el parto. Todos corrían. Alicia fue llevada a una sala dónde la ataron y la atendieron. Había muchísima gente a su alrededor, la venda de sus ojos se corrió, alcanzó a ver médicos, enfermeras, un sacerdote y personas con uniformes de varios colores, todos expectantes ante la llegada del nuevo niño.

Allí nació Marcos. Allí murió Alicia.

Los años fueron pasando, una década, dos… hasta llegó un nuevo siglo. Una puerta se abre. Una anciana con lágrimas en los ojos está parada frente a Facundo, que no comprende lo que ella balbucea. Esa mujer le toma de las manos y le dice:

Hola Facundo, mi nombre es Felisa y el tuyo… debería ser Marcos.

domingo, 21 de marzo de 2010

Microcuento

Berrinche

Rueda de un lado a otro lleno de ira, patalea, gruñe, llora, se agita. Grita. La madre lo observa se inclina y le susurra ¡No!
El pequeño desconoce que éste será el menos doloroso de toda su vida.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Me animo y empiezo con este poemita.

No puedo entender

Tal vez los amores prescriben.
Tal vez la muerte
sí tiene la última palabra.
Tal vez, los tal veces
se adueñan de los corazones mojigatos.
Tal vez la ilusión ya no exista
tal vez te dé la razón
y me entregue
a la muerte sin pedir perdón.
Tal vez esto ocurra, sólo tal vez...